Pos qué les cuento, figúrense ustedes que el fin de semana antepasado (sí, hasta apenas lo posteo) me invitó la familia a un viaje ecoturísitco, a Tecomavaca, en Oaxaca, al santuario de las guacamayas, me agradó bastante la idea de ir, pero al hablar con una persona que ya había ido se me quitaron las ganas... por lo menos de momento, porque han de saber que me dijo que era subir un pinche cerrote, con un calor de la chingada, esta persona dice que llegó mentando madres, y eso que ella juega padel, y una acá que nomás le hace la mamadita con el ejercicio, pues dije nombre, qué chingaos me la voy a aguantar, no voy a llegar ni a la mitad del pinche cerro cuando ya voy a andar pidiendo esquina... y encima de todo, me dijo que había un chorro de mosquitos, que lo acribillaban a uno y que iba a llegar a la casa como chirimoya de tanto pinche piquete... sin contar que no habían visto una pinche guacamaya...
Pues ya estaba yo desanimada, pero luego recordé que pues qué puede perder uno y dije chingue su madre, yo me voy, todo fuera como rascarse después y estar diciendo mentadas de madre todo el camino, pos qué?...
El chiste es que salimos el sábado como a las 3 pm, para las 5 pm ya estábamos allá, pasaron por nosotros al pueblito, según iba a ir una persona por nosotros, pero el chiste es que llegamos y como 10 cabrones que nos rodean, ala madre, me sentí gente importante oigan, todos así sobres con nosotros, que si el tesorero, que si el secretario del tesorero, que si el secretario del secretario del tesorero, que si el guía, que si el otro guía, que si la presindenta de la liga de la buena moral y costumbres de la colonia, que si el secretario de la presidenta de la liga de la buena moral y costumbres de la colonia, yq eu si el... bueno, ya entendieron, gente que no sé qué chingada madre hacía ahí, pero ahí estaban todos, hablando todos al mismo tiempo y el chiste es que jamás entendía, sólo entendí cuando dijeron que eran 100 pesos por piocha y que el guía iba a cobrar 200 pesos por la llevada y traída...
Pagamos y toda la onda y ya nos llevaron a las cabañas donde nos quedamos, porque les cuento que la salida era al otro día a las 5 am, para llegar a buena hora a punta la chingada para ver a las guacamayas, y pues bueno, llegamos a las cabañas, las cabañas hermosas, de verdad hermosas, enmedio de la nada, con una vegetación increible, rodeando las cabañas... dejamos nuestras chivas y nos llevaron a un recorrido llamado "los compadres"... que según ahí enseñaban a volar las guacamayas papás a las guacamayas hijos, pero ahí sí pa qué les miento, no vi ni madres... ni padres, ni mucho menos hijos... pero el paisaje valió la pena... pues ahí vamos de retache, llegamos a las cabañas y sacamos las hieleras, con chingos de chelas y comida (ni cómo negar que es uno mexicano chingá, enseñando el cobre luego luego) y pues a darle que es mole de olla...
Ni dormí ese día, al otro día nomás me paré toda faroleada a las 5 am, a alistarme para que pasaran por nosotros... pasaron 5:30 am, inocentes de nosotros, que aún tenemos esperanzas en que el mexicano es puntual... ajá... pasaron y nos fuimos al cerro, llegamos, nos dieron las respectivas instrucciones y a subirle... así, a oscuras, alumbrados con lamparitas pedorras, yo nada más iba rogando no romperme el hocico, porque era un caminito como de 50 cm de ancho, de un lado cerro y del otro acantilado, un pinche resbalón y me hubieran tenido que recoger con espátula... y en efecto, la subida terrible, iba mentando más madres que la porra de la unam y sentía que en cualquier momento escupía el corazón, de verdad pesadísimo...
Llegamos al primer mirador, que hay que pasar agarrándose hasta con las uñas de los pies, de verdad que está peligrosón, pero ya una vez ahí, ala madre, se me doblaron las piernas de la impresión, de verdad, no tienen una idea, el paisaje no era increíble, sino lo que le sigue, neta que se me doblaron las piernas literal, una cosa imponente, así que lo que hice fue sentarme y proceder al alzarme los chones, porque yo no daba crédito a lo que mis hermosos ojos veían, comenzamos a ver guacamayas y a escuchar sus gritos por todos lados, hermoso, de verdad hermoso, tenía como un año de no ver cosa tan bella... nomás de ver eso se me bajó el cansancio... estuvimos un rato ahí y le seguimos con más miradores, todos con vistas espectaculares... y sí, llegué hasta la punta...
La bajada ya fue otro pedo, porque la bajada también cuesta, y cuesta un chingo, porque tiene que ir uno con los pies como perico en banqueta, es inevitable, es por instinto, de verdad intentaba agarrarme hasta con las uñas de los pies, para no resbalar y dejar las nalgas en el suelo, entre tierra y piedras ya no sabía yo con qué era más fácil rompérsela... y no recuperarla jamás...
Llegué al inicio con el síndrome de la máquina de coser, las piernas no dejaban de temblarme, pero de verdad que con una sonrisota de oreja a oreja en la cara, de esos viajes que te revitalizan, y de verdad que di gracias a que decidí ir por fin, o me hubiera arrepentido mucho... ya abajo, que también hay cabañas y mesas para comer, había un par de zorritos encajosos que se te acercan a pedir comida, bien quitados de la pena y sin pudor alguno, encajosos estos, pero divinos jajajajajajajaja, bien tiernos...
Ya después de eso llegamos a desayunar/comer en el pueblito, todos muertos de hambre después de tremendo ejercicio y emprendimos el regreso... sobra decir que caí como tapa de escusado, en estado comatoso hasta el otro día... y sólo me picaron 3 mosquitos!... ma-ra-vi-llo-so!... recomiendo ampliamente el viaje, de verdad, si tienen chance vayan, de verdad, no se van a arrepentir...
Y pos creo que por el momento es todo, nomás tenía este post atorado y ya salió :)